Vivir para contarlo

Dicen que el carácter es el destino y puede ser. Puede ser que el soñador o el perseverante alcancen en mayor o menor medida lo que persiguen, que el trabajador vea fructificar su trabajo, incluso que el culpable se vea finalmente penalizado con justicia. Como justo

Arcoíris

Ha sido como una tímida salida del sol tras la tormenta, lo de este mes. Se puso fin –por fin, albricias y aleluyas varios– al estado de alarma en España y han vuelto a comunicarse entre sí las distintas comunidades, al menos en lo que a desplazamientos territoriales se refiere. Quienes me conocen saben que mi yo viajero suma al menos un cincuenta por ciento en mí. Una mitad complementaria y bien avenida, curiosa, armónicamente

Círculos completados

La escritura, como los bosques, tiene su propia entropía. Me da la sensación de que incluso va más allá para organizarse a su secreta manera. Hace tiempo que lo percibo en mis motivos creativos. Veo disponerse en paralelo y emparejarse

Señales

Volver atrás en el tiempo es difícil... casi siempre. Porque a veces se puede. Y no solo por la lectura y la escritura, sino por algún suceso del presente o del futuro con efectos retroactivos. Y eso puede ser un premio

Volvemos

Lo bueno se hace esperar, dicen. Y a veces hasta se cumple. Un año entero de trabajo entregado y una buena edición de Editorial Dalya. Las circunstancias pandémicas, laborales y los temporales y fueron demorando su aparición, pero vuelve por fin Dorsal 12 y más en forma que nunca.

Finales de año

Pues eso, que por fin se nos acaba el 2020. Un <<annus horribilis>> de principio a fin, con muy pocas luces entremedias. Casi lo único bueno que nos deja es la sensación de que el 2021 lo tiene fácil para mejorarlo.

Aparte de ominoso, este año a punto de expirar ha sido anómalo hasta en los detalles. Ya que aquí escribimos de libros, se puede particularizar en ellos.