user_mobilelogo

Silencio, se escribe (intensivo)

A la vuelta de mi último viaje (dos semanas fuera de casa) me he puesto a escribir de forma intensiva, como no recuerdo haberlo hecho jamás. Mi acicate, la premura de terminar un libro que tenía mediado y poder presentarlo en plazo para un concurso.

 

Lo que llevo haciendo desde que me empeñé en culminar esta tarea autoimpuesta es una brutalidad. Más de media docena de relatos escritos simultáneamente, con el agravante de que casi todos son de temática histórica, por lo que requerían una labor de documentación además del acostumbrado esfuerzo creativo-corrector. Por suerte, el hecho de encontrarme entre un contrato laboral y otro me permite plena dedicación, si no sería imposible incluso el mero hecho de plantearme este desafío.

Hoy, a modo de pausa de recuperación del trabajo, he salido a cenar con familia y amigos. Pero lo que quiero hacer notar aquí no es eso, sino el salto decibélico de la rutina de escritura (solitaria y silenciosa siempre) al bullicio prenavideño de los bares y restaurantes. Me costó mucho readaptarme al ruido tras varios días de concentración cenobítica en la escritura. Es más, creo que no lo he llegado a conseguir. Pero con conseguir acabar el libro en plazo ya me conformo. Para qué más.