Guardamar, igualar y ganar

Con este título podría parecer una obra de carpintería, pero era literaria. Un relato que pude desbastar y pulir hasta dejarlo medianamente presentable para el concurso literario 2018 de Guardamar del Segura, Alicante, en su modalidad de Igualdad de Género.
Eran las fiestas mayores y había buen ambiente de turismo costero.

 

Calor en el auditorio al aire libre del parque Reina Sofía, la banda municipal de música interpretando marchas festeras de moros y cristianos y una entrega de premios que coloreó mi final de julio. Luego tuve el gusto de compartir terraza y refrigerio con Laura y con Francisco (y con sus respectivas parejas), los otros premiados no locales del certamen. Pero sobre todo compartimos experiencias, claros y oscuros del mundillo escritor, perspectivas, lo que siempre enriquece. Eso siempre será una ganancia añadida a cualquier premio.
En lo estrictamente personal, añadí el placer recurrente de visitar a mi gran amigo Alfredo Diego y familia en su cercana Abbey Tavern. Y, más personal aún, volver a Guardamar, un pueblo que visité, por primera vez y por azar, el siglo pasado, 21 años atrás y que rebauticé con el nombre de Guardamor en una de mis novelas. Ciclos que se abren y se cierran sin saber cómo ni cúando.

 

 

 

 

 

DEJA UN COMENTARIO

Comentario

Nombre (obligatorio)

Email (no será publicado) (obligatorio)